por Campanal | 9 Junio 2009
Lejos queda aquel 27 de junio de 1995 en el que una victoria del Deportivo de la Coruña sobre el Valencia le concedía al Sevilla la posibilidad de disputar la siguiente edición de la Copa de la UEFA. Entonces, la clasificación europea se celebró con miles de sevillistas inundando la Puerta de Jerez en lo que casi se podía calificar como un hito histórico, no en vano este no era un acontecimiento demasiado frecuente para los aficionados blanquirrojos, ya que esta fue la octava clasificación europea de la historia del club de Nervión y la sexta para la Copa de la UEFA, antigua Copa de Ferias.En nuestros días, la situación es diferente. El Sevilla se ha instalado por derecho propio en las seis primeras posiciones de la Liga, siendo junto a Real Madrid y Barcelona, el único equipo que va a jugar en el Viejo Continente por sexta campaña consecutiva. Poco valor se le da hoy día a este hecho, que ni se podría llegar a soñar temporadas atrás, siendo el gran reflejo de que el mediático ‘Salto de calidad’ se ha tornado en el crecimiento más efectivo del que puede gozar un club de fútbol: cada año más, sin prisa, pero sin pausa.
Por mucho que la Junta de Andalucía decida invertir en campañas turísticas, éstas siempre serán menos efectivas que la extraordinaria promoción que realiza el equipo de Nervión de la tierra andaluza en general, y de una ciudad en particular, que ya conocen de primera mano las recónditas Donetsk o Liberec, la impronunciable Gelsenkirchen, la populosa Londres o unos pobres chicos de Middlesbrough y Barcelona, que fueron condenados a verse en los libros de historia como subcampeones europeos.
Ahora, el Sevilla afronta el más difícil todavía, consolidarse en la gran competición europea, la Champions, para de este modo poder hacer realidad un lema que ya se está a circular por internet: “Volvemos para quedarnos” o para demostrar que no sólo de Real Madrid y Barcelona vive el fútbol español. La Champions 2009/2010 se antoja como un reto apasionante para dejar huella en campos de más alta alcurnia.
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