por Pedro Monago | 7 Junio 2009
Personalmente no soy partidario de avivar la polémica de si (parte de) la prensa local trata mejor o peor al Sevilla FC, lo cual no significa que no me guste más el estilo de unos periodistas -empeñados en demostrar que no hay que ser pelota para que todo el mundo aprecie su trabajo- que de otros. Ni siquiera comparto cien por cien el criterio de algunos amigos de meter a todos los que por regla general no están de acuerdo con casi nada de lo que hace el club en el mismo saco: algunos de ellos son brillantes en sus razonamientos -esté yo o no de acuerdo- y escriben como los ángeles, mientras que otros paren ideas como niños de cinco años y las expresan como pueden, que no es mucho. De hecho, tengo la impresión de que en todo esto hay más estupidez y síndrome de Berstein y Woodward que mala idea.
Ahora que la liga de primera división ha acabado con la consecución de objetivos por parte del Sevilla, sorprende que alguno de los especialistas en periodismo deportivo de la ciudad anden ocupados en demostrar que el logro de alcanzar la meta marcada por el club no implica que ellos no tuvieran razón en las críticas que a lo largo de la temporada fueron haciendo.
Tenían razón en septiembre cuando dijeron que Maresca no era el hombre adecuado para llevar el centro del campo con Romaric y, por tanto, resultaba incomprensible su renovación en aquel momento. Me pregunto si han calibrado debidamente el riesgo que asumía el club entonces firmando la renovación, en relación con la posibilidad de obtener algo de dinero en caso de que Maresca efectivamente se vaya, dado el cartel que el italiano mantiene.
Tenían razón, la han tenido durante dos años, en que Mosquera no es jugador de primera, por más que haya contribuido de manera importante a la obtención del tercer puesto jugando en una posición que no es la suya. Lo demuestra el hecho de que Jiménez no lo ha puesto en ese puesto que no es el suyo en cuanto ha habido otros jugadores disponibles. Aquí no hay término medio, o eres titular o es que no vales ni para esconderte. Este apartado merece mención aparte porque me da la impresión de que al pobre Aquivaldo lo han convertido en el saco al que darle todos los golpes que el resto esquivaba.
Y, por último, tenían razón al decir durante la temporada que el equipo necesitaba más mediocampistas. Tanta razón tenían, que he llegado a oír que ellos fueron los primeros en darse cuenta de esa carencia que ahora el club trata de remediar, no pudiendo siquiera plantearse que a lo largo del año no pareciera buena idea hacer un reconocimiento público de que hacía falta fichar jugadores en ese puesto.
En fin, que ahí andamos, dedicando el 70% del espacio a los problemas del Betis y el 30% restante a poner sobre la mesa las pruebas de que, por mucho que los sevillistas estemos encantados con nuestro equipo, las cosas no se hacen tan bien y, por lo tanto, no deberíamos dejarnos engañar por los pelotas.
Menos mal que están ellos: Berstein y Woodward.
Pedro Monago


