por Bertoni | 6 Junio 2009
En esta ciudad todos nos conocemos. En la prensa deportiva existe cierto corporativismo. A veces se practica, otras veces – quizás por miedo- no es secundado como se debiera.Esta es una profesión a la que amamos intensamente, pero que las más de las veces son tremendamente ingratas.
En esta ciudad al haber dos clubs, estamos condenados a ser duales y unos somos sevillistas y otros béticos.
Esta dualidad va en detrimento de nuestros clubs.
Esto no debería ser tan importante, pero lo es. Las más de las veces, cuando damos una noticia, digamos no muy agradable, de inmediato sacamos otra de parecido contenido, para equilibrar la balanza. Y eso si que es un error tremendo y perjudicial para la profesión.
A veces como en este caso, ponderamos una situación negativa y buscamos la equiparación con otra positiva o al revés, siendo en muchos casos del mismo equipo para seguir equilibrando y para evitar el que se te vea en excesiva dimensión la parte buena.
Es decir que “inventamos” la mala, y asi las cosas siguen en tablas.
El llamado periodismo de investigación, se vio en la necesidad de soportar la caída en desgracia del otro equipo de la ciudad y claro inmediatamente sacaron a colación un caso de tribunales que ya no era noticia, por su conocimiento público hace ya más de un mes. El error de uso de la balanza de la justicia se saca con extrema ligereza como cortina de humo en un intento de acortar las distancias que se están haciendo cada vez más evidente entre el Sevilla y el Betis.
La próxima temporada va a ser larga y penosa para unos y venturosa y de autentico lujo para otros, y eso ni la prensa, ni nadie lo puede evitar.
Esta brecha diferencial que se ha producido en nuestra ciudad, ni con toldos Quitasol, ni con cortinas de la firma cortinajes Ruiz, ni siquiera con mantas Paduana se podrá ocultar o esconder.
Desde los años cuarenta y cincuenta no se producía tanta diferencia. Uno jugando en la máxima competición europea y el otro en el “infierno” de la segunda división.
Una situación análoga ocurrió hace más de cincuenta años. Uno ganaba liga y copas y el otro purgaba en el infierno de la tercera división.
Para gozo de los sevillistas y martirio de los béticos, los que gozaban eran los blancos y los que se martirizaban eran los verdes. Igual que ahora.
Al margen de esto, en esta semana se han producido dos noticias sevillistas totalmente opuestas. Una ha tenido la máxima difusión, la han publicado todos los medios, la otra la han pasado por alto todos los medios menos uno.
La mala estaba basada en supuestos y comparaciones. La posibilidad de que el Sevilla tenga que pagar entre siete y ocho millones por el fichaje del guardameta De Sanctis, según la valoración que la Uefa ha hecho en un caso similar.
Sin que nadie pueda asegurar absolutamente nada, no falló ni un solo medio para dar la “interesada noticia”
La buena, la producía Del Nido días pasados, no es otra que la confirmación Sí o Sí, de que el Sevilla recibirá por el traspaso de Daniel Alves al Barcelona, la nada despreciable cantidad estratosférica de 41 millones de euros. 35 fijos y 6 por logros, el propio presidente descifraba lo que ya sabíamos, que esta temporada por logros del FC Barcelona, el club catalán tendría que abonar al Sevilla, nada más y nada menos que 2.250.000 euros. 500.000 euros por lograr plaza de champions, 750.000 euros por el campeonato de liga y otra cantidad igual por lograr la champions y 250.000 euros por la consecución de la Copa del Rey.
Esta noticia, como era la buena, solo la ha publicado el diario AS, en referencia al montante de los 41 millones de euros.
Hace un año, todos los medios se debatían a pecho descubierto para especular sobre cual era el montante de la operación Alves.
Se dijeron toda clase de cantidades. 29 millones más incentivos. 32 millones más 3 por la compra de Fernando Navarro o la más extendida que se cifraba en un máximo de 36 millones incluido todo. Pues no. Como ha dicho Del Nido, 41 millones o 41 millones.
Bertoni



