por Spencer | 27 Mayo 2009

Cuentan que en cierta ocasión a Juan Belmonte, “Pasmo” de Triana nacido en la macarena calle Feria, artífice del toreo moderno, sevillista de afición, le preguntaron que cómo era posible que él, figura cumbre de la Tauromaquia, se acercara a saludar y estrechar tantas manos de aficionados. “Porque esos saludos se convertirán luego en aplausos y si no estoy bien una tarde, al menos no me abroncarán” vino a decir, más o menos, el gran amigo y rival en los ruedos de Joselito “El Gallo”, el macareno de Gelves, otro sevillista, que le ganaría la definitiva partida la tarde trágica del 16 de mayo de 1920, en Talavera de la Reina, corneado por el toro asesino “Bailaor”, burriciego de la ganadería de la viuda de Ortega. Juan no se reencontraría con José hasta muchos años después, en la primavera de 1962, unos meses antes de la final de la Copa del Generalísimo perdida a causa de la fatalidad en el penalti marrado en el Bernabéu. La última final jugada antes de la inolvidable de Eindhoven.
Esos saludos cercanos de ayer, esas manos estrechadas por el sevillista Juan Belmonte, vienen a corresponderse directamente hoy con los autógrafos que el presidente o los futbolistas han de firmar o con los objetivos de cámaras digitales de bolsillo para los que hay que posar, en la seguridad de que se está regalando felicidad a coste cero y favoreciendo la consecución de pequeños tesoros que se habrán de guardan para siempre. Autógrafos, fotos… y también una admirable iniciativa -luego imitada- promocionada por el Sevilla F. C. y su fundación con fines pedagógicos, “Sácale partido al cole”, que felizmente ha dado cima a su quinta edición con la ya clásica y multitudinaria fiesta en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y sus alrededores, y que además ha visto nacer a un hermano pequeño, pero no menos importante, “Sácale partido a la vida”. Quiero recordar que fue Aristóteles, el gran filósofo griego, quien dejó sentado siglos antes del nacimiento de Jesucristo que “si algo quieres para la sociedad, ponlo primero en la escuela”.
No sé cuántos miles de escolares de Sevilla y provincia o del resto de Andalucía -incluso está registrada la visita a un colegio en Londres- han sido beneficiarios del programa “Sácale partido al cole” a lo largo de cinco años. Si levantar cinco títulos -tres de ellos, no se olvide, internacionales- en 15 meses o lograr la clasificación para competiciones europeas durante seis temporadas consecutivas, dos de ellas para la Liga de Campeones tras quedar en tercera posición en gesta al alcance sólo de los elegidos, fomenta extraordinariamente el proselitismo en blanco y rojo, no es menor el mérito callado, pero alado a la vez, de fomentar valores positivos y edificantes en unos escolares entre los que se está llevando adelante la hermosa tarea de ir sembrando sevillismo
Spencer



