por FJ Carrasco | 4 Mayo 2009
“Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, dejar de lado todo lo que no fuera la vida, para no descubrir en el momento de la muerte que no había vivido”
Este texto servía para abrir las reuniones de “El Club de los Poetas Muertos” en la película escrita por Tom Schulman y dirigida por Peter Weir en 1989, pero como la ficción siempre va por delante de la realidad, en el año 2009 hay que rescatarla y analizarla desde una perspectiva sevillista. No estaría mal retocar el texto en cuestión y convertirlo hoy en día en:
“Fui a Nervión porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo al fútbol, dejar de lado todo lo que no fuera fútbol, para no descubrir en el momento de la muerte que no había vivido”
Me posiciono en el bando romántico del sevillismo. Quienes me conocen saben que siempre estoy y estaré con los nuestros, con los de colorao. Yo no entiendo de tácticas, ni de estrategias, ni sé cómo se entrena la presión, el pase, el regate, el tiro… Yo sólo entiendo que los partidos hay que ganarlos, si es con espectáculo mejor, pero ganarlos al final de los noventa minutos si o si.
Dos mastodontes futbolísticos en presupuesto jugando su Liga particular. Tras ellos, el Sevilla Fútbol Club aguantando el tipo en una tercera plaza que bien podríamos denominarla como la primera de la “Liga Terrestre” española y en Nervión, algunos o muchos, se olvidan de vivir y piden la cabeza del entrenador del equipo precisamente en el momento más inoportuno y cuando más falta hace el apoyo a nuestros colores.
Perdónenme los críticos y entendidos por la osadía de abrir la boca, pero no os entiendo.
Faltan cuatro partidos, doce puntos, para dar por concluida la temporada actual. El Sevilla Fútbol Club está a cuatro puntos de distancia de su inmediato perseguidor. El objetivo de inicio de temporada está al caer. Luego, que sea lo que tenga que ser, pero mientras, a muerte con los nuestros, con los de colorao.
Si al final tengo que subirme sobre una mesa y gritar “oh capitán, mi capitán” lo haré por mucho que desde el suelo algunos vociferen que me baje. Y sé que junto a mí se subirán otros muchos que quieren vivir el momento, que dejan de lado todo lo que no sea fútbol, para no descubrir en el momento de la muerte que no hemos vivido…
FJ Carrasco.



