La gestión del Sevilla F.C.
Por Manuel Galán | 15 Mayo 2012 | 1 Comentario |
La crisis es algo que nos supera día a día. Cuando se aprieta uno el cinturón y ya no puede más, resulta que hay que apretárselo otra vez… y así sucesivamente hasta que nos demos cuenta que al menos parte de la solución está en que se vayan a su casa miles y miles de políticos que sobran y que otros tantos dejen sus privilegios (muchas veces legales) a un lado.
Como en cualquier casa, uno debe “adelgazar” sus gastos y establecer unas prioridades. En muchos casos sacar el carnet para la próxima temporada no será fácil, aun cambiando de sitio en el campo.
Llegados a este punto me planteo qué modelo de gestión debe seguir el Sevilla F.C. y veo que hay varias opciones:
- Primera : Robar de los derechos de televisión. Esto se alcanza estando cerca del llamado “establishment”, cosa que sólo consiguen por ahora Real Madrid y Barcelona. En menor medida también At. Madrid y Valencia. Al Sevilla F.C. sólo le han dado por ahora leña y más leña, sobre todo por ser el iniciador de la “revuelta” de la “liga justa”.
- Segunda : Buscarnos un Mecenas. Puede ser jeque árabe, petrolero ruso o millonario cantonés, aunque podrían admitirse otros orígenes, incluso españoles. Por ahora, con mayor o menor suerte, están en ello el Málaga, el Rácing (aunque ha huido…), el Villarreal, etc. Es cuestión de ser paisano de estos potentados o de “caerles” bien.
- Tercera : Dejar de pagar o “trampear”. Dada la actual legislación acerca de las suspensiones de pago (creo que actualmente se llama concurso de acreedores, je, je… lo de concurso está bien, parece que rifasen algo…), esta opción es un chollo, porque además hay tantos clubes en esta situación, que no podrían descenderlos a todos. Ya sabemos todos qué clubes se mueven por aquí, empezando por At. Madrid, Valencia, etc., incluso alguno local. Parece ser que hay una fecha límite por parte de la UEFA, por lo que si queremos tomar esta opción habrá que hacerlo rápido.
- Cuarta : Hacer lo que un padre de familia honrado. Recortar todo lo superfluo, cada uno en lo que pueda: copas y comidas fuera de casa, dos coches, cinco días de feria, el abono de los toros, caminos y casas en El Rocío, cruceros y vacaciones en hoteles, puentes en casas rurales, carnet en tribuna, etc., etc. Sólo se podría gastar lo que se ingresara. No se podrían pedir créditos (ni lo darían). No se podría vivir por encima de las posibilidades reales.
La elección se hace complicada. Siempre estará el vecino que te refriegue en tu cara lo bien que “roba” él y que si intentas denunciarlo te manda a sus doberman o a sus mercenarios (con diferentes armas: desde la pluma hasta la espada). Otros te dirán lo listos que han sido para conseguir traerse ese capital del millonario de turno (y rezan todos los días para que al jeque no se le crucen los cables y se vaya, porque lo que es sentimiento de club hay poco). Muchos de los que trampean están contentísimos… ¡y hasta están consiguiendo títulos!
Si se opta por hacer lo que un padre de familia honrado, también dentro de casa puedes tener a ese hijo caprichoso o inconsciente, el típico que te dice “papá, cómprate un BMW, o un Mercedes, como el padre de fulanito”. También puede estar el optimista; “papá, cómprate el piso porque el crédito te lo van a dar”. Quién no ha tenido que animar al hijo que todo lo ve mal: “papá ya te dije que cambiases de coche y al final se ha roto. Va a salirnos más caro”. También podemos tener al hijo que ha empezado a trabajar hace poco, ha hecho un par de viajes y maneja un poquillo de pasta; indefectiblemente te dice “papá, estás muy anticuado; la mejor inversión para tus ahorros sería comprar acciones de una empresa que conozco, con un EBITDA excelente y un Cash-Flow espectacular”.
Así pues, ¿qué hacemos? Si descartamos las 3 primeras opciones para nuestro modelo de gestión, por inviables o por inmorales sólo nos queda la cuarta: hacer las cosas “bien”.
¿Y qué es hacer las cosas “bien”? ¿Quién hace las cosas “bien”? Quizás el único equipo que en los últimos tiempos ha hecho las cosas bien y ha ganado títulos haya sido el Sevilla F.C.
Pero ¡ojo! hacer las cosas bien no es sinónimo de ganar títulos. Para ello tienen que confluir toda una serie de factores que es casi imposible mantenerlos en el tiempo (véase el Sevilla F.C.). Lo que valía en la 2006-2007 quizás no valga ahora, es inútil mirar atrás para lo bueno, si acaso para no repetir errores.
Por eso, añorar cosas del pasado no suele funcionar: ni Caparrós, ni Juande, ni Poulsen, ni Martí. Eso sí, aquí somos tan cainitas que los buenos son los que ya no están con nosotros o los que finalmente no recalaron en Nervión (léase Koné, Martí o Borja Valero).
Me estoy imaginando a Caparrós, con 5 defensas, 3 ó 4 centrocampistas y 1 sólo adelante. Al tercer partido ya lo estamos crucificando. Lo mismo que esa “mayoría” que quería a Manzano o aquélla otra que quería a Marcelino… sólo nos faltan 2 mantras: Valverde y Quique Sánchez Flores. Y después de esos dos ¿qué hacemos? ¿le disparamos a todo “calvo” viviente?
Así pues, lo que yo quiero es hacer las cosas “bien”, hacer los cambios y relevos necesarios, hacer los recortes ineludibles y esperar a que se den todo ese cúmulo de circunstancias favorables que nos aúpen arriba.
La reducción del presupuesto de un 20% a un 30% resulta ineludible sin la clasificación europea. Esto implica teóricamente disminuir nuestro potencial futbolístico en ese porcentaje, no nos engañemos. Para minimizar esto último habrá que hacer un duro recorte de gastos, incluyendo por supuesto sueldos y demás gastos de personal (incluido el personal directivo). Podría pensarse hasta en un E.R.E. (de los “ buenos”, claro está).
Lo que está claro es lo que decía Picasso: que la inspiración te pille trabajando. Yo digo que los vientos favorables te deben pillar haciendo bien las cosas.
Y doy unas pinceladas de algunas otras cosas que habría que cambiar a mi parecer, para mejorar:
- No me gusta que mi Presidente (aunque diferencio el aspecto personal del institucional) continúe siéndolo tras la sentencia dictada por su actuación personal, aunque no sea todavía firme.
- Creo que las en cuentas del Club se debería tener más en cuenta el informe de los Auditores. Las razones dadas desde el club en la última Asamblea General para seguir un criterio contable distinto al recomendado por los Auditores me parecieron un tanto pueriles. Si seguimos por ese camino, también nos tendrán que “rescatar” a nosotros. En la época en la que vivimos hay que ser especialmente escrupulosos y restrictivos incluso, en los criterios contables.
- Cada vez que una bengala se enciende en nuestro Estadio nos cuesta un puñado de miles de euros. Así pues y dado que existen cámaras y vigilantes de seguridad, que paguen los culpables, aunque sean los que más alto canten “súbeme el carnet, súbeme el carnet, súuuubeme el carnet…”




